En 2020, Kathleen Krüger era la team manager del primer equipo masculino del Bayern Múnich, pero no solo eso: era la única persona ajena al vestuario autorizada a entrar en el grupo de WhatsApp de los jugadores. “Sonrío y me callo”, dijo en una entrevista publicada por el club, comentando los mensajes que recibían. “Por supuesto, circulan muchas fotos divertidas y bromas.” Thomas Müller, entrevistado por Sport Bild, la describió así: “Ella es quien mantiene unido al equipo. Cualquier problema que tengamos, siempre podemos acudir a ella.” Más que la descripción de una ejecutiva, parece la descripción de alguien que entendió que gestionar personas, en un entorno de máxima presión como el de un club de élite, requiere algo que no se enseña en las escuelas de negocios. ¿Cómo se enseña la capacidad de estar presente sin ocupar espacio, de mantener unido un grupo sin imponerse, de ganarse la confianza sin exigirla? Kathleen Krüger es la nueva Sportvorständin del Hamburger SV. Es la primera mujer en ocupar un cargo equivalente al de directora deportiva en una de las cinco grandes ligas europeas. Kathleen Krüger nació en 1985 y creció en la periferia norte de Múnich, en una familia aficionada al Bayern. Entre 2004 y 2007 jugó en el equipo femenino del club, acumulando 33 partidos y un gol. Se retiró a los 24 años, no por razones deportivas ni por lesiones, sino por necesidad económica: los salarios del fútbol femenino de aquella época no permitían construir una carrera profesional sostenible. Al mismo tiempo estudiaba International Management. En 2009 interrumpió sus estudios por la oportunidad que le cambió la vida: entrar en las oficinas del Bayern Múnich como asistente de Christian Nerlinger, entonces director deportivo del equipo masculino. Fue un movimiento lateral respecto a su trayectoria académica, y un salto vertical respecto a todo lo demás. Nerlinger, que la conoció en aquella etapa, la describiría años después como “una persona en la que se puede confiar al cien por cien. Extremadamente trabajadora, fiable y orientada a objetivos.” En 2012 se convirtió en team manager del primer equipo masculino. Es el cargo que ocuparía durante doce años, atravesando una de las etapas más exitosas de la historia reciente del fútbol europeo. Durante ese periodo el Bayern ganó once Bundesligas, dos Champions League y cinco Copas de Alemania. Trabajó junto a Jupp Heynckes en la temporada del triplete de 2013, y después con Pep Guardiola, Carlo Ancelotti, Hansi Flick, Julian Nagelsmann y Thomas Tuchel. Guardiola, que desarrolló con ella una relación de respeto mutuo, la mencionó por su nombre en 2022 cuando el Bayern se enfrentó al Manchester City en un amistoso de pretemporada: “Todavía es amor. Fui muy feliz en Múnich, el club, la ciudad. Me hace feliz volver a ver a los antiguos jugadores, a Kathleen.” Según medios alemanes, intentó varias veces llevársela a Manchester, sin éxito. En 2024 Krüger fue ascendida a Senior Leading Expert Sport Strategy & Development, un puesto que la situó en el centro de la planificación estructural del club. Según la prensa alemana, estaba cerca de convertirse en directora del fútbol profesional. Entonces llegó la llamada del Hamburgo. El papel de director deportivo en los grandes clubes europeos ha cambiado profundamente en la última década. Ya no es (si es que alguna vez lo fue) una figura dedicada solo al mercado de fichajes. Es un arquitecto estructural: define la estrategia a medio y largo plazo, coordina el scouting, supervisa la cantera, gestiona la relación con el entrenador, representa al club en las negociaciones con agentes y otros equipos, y mantiene cohesionada una red de relaciones internas y externas que puede marcar la diferencia entre una temporada de crisis y una de crecimiento. En el Hamburgo, Krüger no trabajará sola. Compartirá la dirección operativa con Eric Huwer, responsable de finanzas, mientras que la gestión de fichajes y la planificación de la plantilla seguirán en manos del director deportivo Claus Costa y del jefe de scouting Sebastian Dirscherl. Krüger ocupará la posición estratégica superior, definiendo las líneas maestras del proyecto deportivo y supervisando toda la estructura. Es un modelo de competencias separadas que el Bayern conoce bien y que ella vivió desde dentro durante casi veinte años. Según la prensa de Hamburgo, el perfil que buscaba el HSV no era el clásico alpha de la dirigencia futbolística: ni una exestrella, ni un nombre mediático, ni alguien que construyera autoridad únicamente a partir de su pasado sobre el césped. Buscaban a alguien con visión estratégica, liderazgo distribuido y experiencia en la gestión de estructuras complejas. En otras palabras, buscaban exactamente el perfil de Krüger. El nombramiento de Krüger no surge de la nada. El fútbol alemán ha abierto en los últimos años algunas puertas que siguen cerradas en otras ligas. Solo unos meses antes de su llegada, el Union Berlín había colocado a Marie-Louise Eta al frente del primer equipo masculino, convirtiéndola en la primera entrenadora en una máxima categoría de las cinco grandes ligas europeas. Eta gestionó el tramo final de la temporada con resultados similares a los de su predecesor y logró mantener al club en la categoría. El nombramiento de Krüger se inscribe en ese mismo movimiento, pero con una diferencia sustancial: no es un encargo temporal de final de temporada ni una promoción interna de emergencia. Es un contrato de cuatro años, una decisión deliberada y planificada entre candidatos de alto perfil, para uno de los puestos más importantes de un club que quiere consolidarse de nuevo en la Bundesliga tras años en segunda división. En su comunicación oficial, el HSV recordó además que entre 2003 y 2011 ya tuvo a una mujer en un cargo de responsabilidad: Katja Kraus, primero como directora de marketing y después brevemente como directora deportiva interina. Entre Kraus y Krüger hay quince años en los que el fútbol alemán (y el fútbol en general) habló mucho sobre inclusión mientras cambiaba muy poco en los puestos verdaderamente importantes. El HSV que recibe a Krüger es un club que llega después de un proceso largo y doloroso. Descendido de la Bundesliga en 2018 tras 55 años consecutivos en la máxima categoría, pasó varias temporadas perdido en un segundo plano antes de regresar el año pasado. El objetivo declarado es estabilizarse en la Bundesliga y, progresivamente, volver a estar entre los equipos importantes del campeonato. Michael Papenfuß, presidente del consejo de supervisión, describió a Krüger como una personalidad que “combina competencia deportiva, pensamiento estratégico y una gran capacidad comunicativa.” Son exactamente las mismas cualidades que cualquiera que la haya visto trabajar en el Bayern ha mencionado, con distintas palabras, a lo largo de diecisiete años. La propia Krüger eligió un tono medido: “Estoy muy agradecida por la confianza depositada en mí. Es un verdadero privilegio poder desempeñar un papel decisivo en la construcción del futuro del Hamburgo.” Ninguna declaración histórica sobre el récord, ninguna insistencia en el significado simbólico del nombramiento. Solo concentración en el trabajo que viene.
Cómo Kathleen Krüger se convirtió en la primera directora deportiva del gran fútbol europeo
Diecisiete años en el Bayern Múnich, el respeto público de Guardiola y Thomas Müller. Ahora el Hamburgo, para un hito que ningún otro club de las cinco grandes ligas europeas había registrado antes.
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