7a0, un jueguito simplísimo del que no puedes despegarte

Un juego tan simple que cuesta dejarlo y al que se vuelve una y otra vez. Cero habilidad, casi ninguna estrategia, pero mucha dopamina cuando Garrincha y Ronaldinho acaban en el mismo equipo.

11 de junio de 2026 · 2 min

7a0

7a0 es una especie de anti-videojuego que está arrasando en todo el mundo. 7a0 es gratuito, funciona en cualquier navegador y fue creado por un desarrollador brasileño inspirándose en 82a0, la versión NBA del mismo formato. El objetivo es uno solo: ganar los siete partidos de un Mundial simulado, desde la fase de grupos hasta la final, sin perder ni uno.

Cómo funciona 7a0

Se construye un once tirando de todas las selecciones mundialistas desde 1950 hasta hoy, incluidas las convocatorias de 2026. Los equipos aparecen al azar y solo se pueden descartar tres veces. Un jugador por posición, sin marcha atrás. Hay dos modos: con los ojos cerrados, fiándote de la memoria, o con valoraciones numéricas al estilo FIFA. El primero es el modo difícil. El segundo solo te da la ilusión de tener el control.

El problema, o la gracia, es la aleatorización total. Puedes montar un centrocampo con Beckham e Iniesta y verte obligado a completarlo con un mediocampista de la Escocia de 1954, porque ya gastaste los tres skips en opciones aún peores.

Una vez cerrada la plantilla, empiezan los partidos. Caer en la fase de grupos es bastante raro, pero ganar el torneo lo es todavía más. Perder contra selecciones que sobre el papel son inferiores pasa más de lo que cabría esperar. La Costa de Marfil de 2010 se ha convertido en una pesadilla colectiva para todos los que han jugado.

Por qué 7a0 está en todas partes

No es un juego de reflejos. No exige nada técnico. No hay que registrarse ni dejar ningún dato. 7a0 solo pide que sepas quién era Gérson en el Brasil de 1970, o cuánto valía de verdad Kahn en 2002. Pide memoria, pasión y cierta disposición a dejarse sorprender por los números. Al menos en el modo "Memory"; en el "Classic", las valoraciones están ahí delante.

La simplicidad extrema es justamente la clave. Cada partida tiene el efecto de desconectar el cerebro y arrancarte una sonrisa al releer nombres y alineaciones que hicieron historia. Apuesta todo a la emoción y a los recuerdos, y no exige ningún esfuerzo mental. Y da igual si ganas o pierdes: se resetea todo y empieza otra partida.

En X, donde estalló el fenómeno, los memes ya circulan sin parar. La Costa de Marfil de 2010 dibujada como los Galácticos. Alineaciones absurdas con leyendas de distintas épocas junto a jugadores oscuros de selecciones olvidadas.

La nostalgia, ya se sabe, es una droga poderosa. En este caso, además, muy bien diseñada.